>> Ruinas de San Ignacio
Declaradas
por la UNESCO, como patrimonio Mundial a
partir del año 1984. Comprendida por 30 pueblos
con mas de 100.000 guaranies repartidos entre Argentina,
Brasil y Paraguay.
Se trata de dos grupos de misiones construidas en el siglo XVII por religiosos españoles para evangelizar a los
aborígenes. El primero se encuentra en la Argentina, en
las localidades próximas de Santa Ana, Loreto y San
Ignacio Mini, el mas importante.
En Loreto, al igual que Santa Ana sin restaurar, estaba
la imprenta donde se editaron los primeros libros en el
actual territorio argentino. El segundo conjunto de
asentamientos se ubica en Brasil, en Santo Angelo y Sao
Miguel das Missoes.
Respecto a la ruina San Ignacio Mini fue
construida en 1632 y se convirtió en poco tiempo en un verdadero pueblo con
iglesia, monasterio, cocinas, alojamientos y talleres.
El gris ocre de la piedra contrasta con el verdor
circundante, y sobre todo, sorprenden las increíbles
proporciones de la antigua misión, en especial de la
iglesia, de mas de 60m de longitud. El estilo
arquitectónico de todas estas reducciones jesuiticas
combina el barroco colonial con elementos indígenas de
la cultura guarani.
Al iniciar la labor de los misioneros en las regiones
del Paraná y Guayrá, muy pronto la fundación de pueblos
se fue extendiendo a la cuenca del Río Uruguay, y luego
al Tape y al Itatin. Los indígenas se redujeron en
grupos, adoptando junto con las enseñanzas del
Evangelio, hábitos de trabajo e ideas de organización
social. Pero las poblaciones de la región del Guayrá, no
pudieron resistir los ataques causados por los
mamelucos
o bandeirantes (habitantes de San Pablo, actual
Brasil) cuyo objeto era aprisionar indígenas y venderlos
como esclavos.
En solo cuatro años, 1627 -
1631,
destruyeron nueve pueblos y se vendieron como
esclavos 60.000 indios. Esto determinó a Padre
Antonio Ruiz de Montoya a organizar el éxodo de los
restantes habitantes de esos pueblos. Una gran flota de
canoas que transportaba por el Río Paraná a más de 12.000
hizo puerto (1631), en medio de incontables
penalidades y catástrofes, en las márgenes del arroyo
Yabebiry fundándose los pueblos de Loreto y
San Ignacio Miní en territorio actualmente
argentino.
A éstos se agregaron otros pueblos que debieron emigrar
por el mismo motivo del Tape (1634
- 1636),
y del Itatin (1669).
De este modo se concentró la gran parte de la actividad
misionera a lo largo de las márgenes de los Ríos Paraná
y Uruguay.