>> Estero del Ibera 
Con una
extensión de 1.400.000 hectáreas, los esteros del Iberá,
son el segundo Humedal más grande de Sudamérica.
Antiguos cauces, o lechos abandonados del Río Paraná
formaron, con el paso del tiempo, esta independiente y
compleja red de humedales compuestas por bañados,
esteros, lagunas, embalsados y cursos de origen pluvial.
Los esteros de este sistema son un depósito de agua
estancada con una profundidad que varía entre uno y tres
metros cubierto por dos tipos de plantas acuáticas: las
que surgen desde el fondo formando pajonales en los
bordes costeros o las formaciones flotantes que tapan la
superficie del agua como los camalotes y embalsados
estos últimos, en algunos casos, toman un espesor
considerable.
Los sistemas de embalsados se originan en los camalotes,
en su entretejido se acumula tierra, traída por el
viento y por el agua, la formación de la primera capa
permite que crezcan sobre ella otras especies de
plantas, incluso árboles, con el paso del tiempo se van
superponiendo otras capas. Estas formaciones integran
costas flotantes y sus desprendimientos originan las
islas flotantes que se mueven guiadas por el viento y
las corrientes.
Si bien en muchos casos, se consideran "suelos firmes",
es muy común la presencia de zonas más delgadas y por
eso constituyen un lugar peligroso para caminar sobre
ellas.
Los Esteros mantienen estable su nivel por la capacidad
de retener agua de lluvia gracias a la gran cantidad de
vegetación del lugar. Según las mediciones, las
precipitaciones pluviales, que anualmente oscilan entre
1200 y 1500 Mm., devuelven al sistema una cantidad de
líquido equivalente a la que se evapora. Del agua
recibida, un poco menos de la cuarta parte deriva hacia
el río Paraná, a través del río Corriente, único desagüe
superficial del sistema.
El Iberá es una eficiente represa reguladora de agua, y
este fenómeno provoca efectos en la zona como los
bañados, Otro de los ambientes geográficos
característicos de la región. Se forman durante en época
de lluvias abundantes, por acumulación temporaria de las
aguas que se escurren hacia los arroyos cubriendo las
zonas más bajas.
